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viernes, 22 de enero de 2016

1 MINUTO

14:30: Suena la música en los altavoces de clase y salimos todos. Al final del pasillo me encuentro con mis amigos y salimos juntos del instituto como de costumbre.
14:40: Nos paramos al lado del colegio (en el que pasamos nuestra infancia) y hablamos del día en general ya que cada uno vamos a una clase distinta.
14:50: Nos despedimos con un abrazo y cada uno se dirige a su casa. Conecto mis auriculares negros a mi smartphone, pongo una canción de Bastille y me olvido del mundo.

El mismo camino de siempre, nada cambia. Llego a un cruce compuesto por tres semáforos, los cuales se ponen verdes al mismo tiempo. Como cada día, los paso cruzando por el medio de la carretera sin ningún miedo. Mientras cruzaba y me fijaba en mi entorno le vi. Ya nada era igual, el camino de siempre cambio por completo. Si, estoy hablando de un chico: alto, pelo corto, moreno,... parecía diferente pero no podía opinar sobre el; no le conocía.

Pasó el fin de semana y volvió la misma rutina de siempre. Acaba el lunes y en el camino hacia casa allí estaba de nuevo. En el mismo sitio y mirando hacia la carretera como si esperara a alguien. Al cruzar la carretera tengo dos opciones: derecha o izquierda. No tengo tiempo para pensarlo, los tres semáforos se ponen en verde así que tengo que cruzar. No pienso en nada y cruzo. Sin duda, izquierda. Llego al final del ultimo semáforo, levanto la mirada del suelo y el no mira. Demasiado tonta pensando que el se fijaría en mi solamente pasando por su lado. Ya es Martes y esta vez sin pensar en él mi corazón elige de nuevo la izquierda. Y cuando llego al final vuelvo a pensar que no mirara, pero esta vez lo hace. Levanta la mirada hacia mi y me sonríe y yo le devuelvo una sonrisa tímida. Sonrisas que duran 1 minuto.

Y así un día si y otro también. Tu sonríes yo sonrió.


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